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jueves, 18 de diciembre de 2014

VENUS Y MARTE A LA VELOCIDAD DEL SONIDO / VENUS AND MARS AT THE SPEED OF SOUND



VENUS Y MARTE A LA VELOCIDAD DEL SONIDO

Como continuación a la serie de formatos Deluxe con los que McCartney nos viene ofreciendo su material discográfico brillantemente remozado con memorabilia y temas inéditos (bueno, es un decir, ya que la gran mayoría ya figura en nuestras colecciones), irrumpen ahora en el mercado prenavideño dos de sus discos menos deslumbrantes, pero que contribuyeron a que los Wings triunfaran en tierras yanquis en una gira fascinante. Pero, antes de comentar las canciones originales de estos dos discos, conviene reseñar que tan solo cuatro años después de la disolución de los Beatles, McCartney consigue ser uno de los ex Beatles con más éxito en Estados Unidos: su álbum ‘Band On The Run’, registrado en delicadas circunstancias, llega a permanecer 73 semanas en listas, de las que diez se mantuvo en el número 1, convirtiéndose en su obra maestra, sobrepasando en ventas el politicismo discográfico (‘Mind Games’) de Lennon, y el espiritualismo (‘Living In The Material World’) de Harrison. Y tras un año (1974) en el que McCartney colabora con su hermano Mike, Paul también recluta nuevos miembros para su grupo: Jimmy McCullogh, veterano de los Thunderclap Newman y Stone The Crows, a la guitarra y el buen whisky como buen escocés que era, y Geoff Britton, un experto en karate, a la batería. Una vez concluida la elección, unos reforzados Wings (en los que, por supuesto, también constan su esposa Linda y Denny Laine)  marchan a Nashville. Allí, en el rancho de Norbert Putnam, registran varios temas, entre ellos, el movidito y pegadizo ‘Junior’s Farm’.

En enero de 1975, la banda vuela de nuevo, esta vez hasta Nueva Orleans. En aquella ciudad grabarán nuevo material para su próximo álbum, y McCartney  también conocerá al batería americano, Joe English, reemplazando a Britton con el que casi llega a las manos. El resultado de las grabaciones no se haría esperar demasiado: en mayo de 1975, con un muy elaborado embalaje (de hecho fue elegido ‘Album Cover Of The Year’ por la revista ‘Music Week’) se edita ‘Venus an Mars’, consiguiendo al poco tiempo el número 1 en tierras yanquis; sin embargo, no alcanzaría las cotas brillantes de su predecesor, ‘Band On the Run’. ‘Venus and Mars’ es un álbum que comienza con muy buen pie con temas como el que ofrece título al mismo: una delicada pieza acústica que enlaza con la enérgica ‘Rock Show’, encontrando también en ‘Letting Go’ una continuación melódica;  pero el resto del álbum deambula entre el vaudeville (‘You Gave Me The Answer’), el glam imperante esos días (‘Spirits Of Ancient Egypt’, con Denny Laine a la voz solista), testimonios vitales (‘Medicine Jar’ compuesto y cantado por Jimmy McCullogh, una canción en la que el pequeño Jimmy confiesa su consumo de drogas), y por último, tras la balada ‘Treat Her Gently – Lonely Old People’, una versión del tema principal de la serie televisiva ‘Crossroads’, interpretación por la que McCartney sería duramente criticado. 

En cuanto a ‘At The Speed Of Sound’, su génesis vino marcado por la mastodóntica gira que los Wings iniciaron en septiembre de 1975. En la misma, canciones del ‘Venus and Mars’ compartieron escenario con varios temas de la época Beatles (que hicieron soñar a millones de fans con una reunión del legendario cuarteto), y con los nuevos que configurarían el nuevo disco ‘At The Speed Of Sound’. En mi humilde opinión, este trabajo fue realizado a la velocidad del sonido, tal y como su propio nombre indica, y eso se nota en las canciones. La revista musical americana ‘Crawdaddy’ llegó a escribir en la crítica del mismo: ‘Five dead in air disaster’ (Cinco fallecidos en un desastre aéreo), en alusión al título del álbum: algo fuerte para una crítica, pero lo cierto es que la idea de dejar que cantasen todos los miembros del grupo (algo muy respetable y democrático, por cierto) repercutió en la poca coherencia del material incluido, a caballo entre lo ofrecido en el disco anterior y algún tema que se podría haber quedado eternamente bajo llave, como es el caso de ‘Cook of The House, en el que Linda canta acompañada de sonidos de huevos fritos registrados delante de su cocina. Y si tengo que elegir algo bueno de este disco, me quedo con ‘The Note You Never Wrote’ con Denny a la voz solista, y ‘Silly Love Songs’, en la que lo de menos es el significado del texto (canción que Paul escribió dirigida hacia sus críticos), sino esas líneas de bajo magistrales que anticiparían muchos de los trabajos posteriores de McCartney.  

Después vendría el triple álbum en directo ‘Wings Over America’, pero eso ya es otra historia (el formato Deluxe apareció en 2013) de la que ya hablé en su momento en mi blog.  Si deseas leerla, aquí su enlace.


VENUS AND MARS AT THE SPEED OF SOUND

Following the Deluxe series format with which McCartney offered us his record material and brilliantly memorabilia renovated with rare material (well, so to speak, since the vast majority is already in our collections), now burst into the pre-Christmas market two of its less dazzling drives, but that helped that Wings triumphed in USA in a fascinating tour. But before commenting on the original songs from these two albums, it is noted that only four years after the breakup of the Beatles, McCartney manages to be one of the most successful ex-Beatles in America: his album 'Band On The Run’ registered in delicate circumstances, comes to stay 73 weeks in the charts, ten of which remained at number 1, becoming his masterpiece, surpassing with his sales the politicism ('Mind Games') of Lennon and the spiritualism ('Living in The Material World') of Harrison. And after a year (1974) in which McCartney collaborated with his brother Mike, Paul also recruited new members for his band: Jimmy McCulloch, a veteran of Thunderclap Newman and Stone The Crows, on guitar and good Scottish whiskey, and Geoff Britton, an expert in karate, on drums. After the election, stronger Wings (where, of course, they include his wife Linda and Denny Laine) march to Nashville. There, at the ranch of Norbert Putnam, recorded several tracks, including the catchy 'Junior's Farm'.

In January 1975, the band flies again, this time to New Orleans. In that city they recorded new material for their next album, and McCartney also know the American drummer, Joe English, replacing Britton with which almost reaches fight. The result of the recordings would not wait long: in May 1975 with a very elaborate package (in fact it was voted 'Album Cover Of The Year' by the magazine ‘Music Week’) is edited 'Venus an Mars', getting soon number 1 in Yankee land; however, would not reach the brilliant heights of its predecessor, 'Band On The Run'. 'Venus and Mars' is an album that begins with a very good start with topics as offered in the song title of the album’s name: a delicate acoustic piece that connects with the energetic 'Rock Show', also found in the melodic 'Letting Go'; but the rest of the album wanders between vaudeville ('You Gave Me The Answer"), glam prevailing these days ('Spirits Of Ancient Egypt', with Denny Laine on lead vocals), vital evidence ('Medicine Jar’ composed and sung by Jimmy McCullough, a song where little Jimmy confesses his drug intake), and finally, after the ballad ‘Treat her Gently - Lonely Old People’, a version of the main theme of the TV series 'Crossroads', interpretation for which McCartney would be severely criticized.

Regarding 'At The Speed Of Sound', their genesis was marked by the mammoth tour that Wings began in September 1975. In it, songs of 'Venus and Mars' shared the stage with several Beatles era songs (which made dream millions of fans with a reunion of the legendary quartet), and the new songs that would shape the album 'At The Speed Of Sound'. In my humble opinion, this work was performed at the speed of sound, as its name suggests, and it shows in the songs. The American music magazine ‘Crawdaddy’ even wrote in criticism of it: 'Five dead in air disaster’, in reference to the album title: something strong for a review but the fact is that the idea of leave sing to all group members (very respectable and democratic, of course) affected the consistency of the material included, straddling featured on the previous album and an issue that could have been eternally locked as is the case in 'Cook of The House, in which Linda sings along accompanied by recorded sounds of fried eggs in front of his kitchen. And if I have to choose something good about this album, I'll take 'The Note You Never Wrote' with Denny on lead vocals, and 'Silly Love Songs', in which the least is the meaning of the text (Paul wrote this song directed to his critics), but with masterful bass lines that anticipate many of the later works of McCartney.

Then came the triple live album 'Wings Over America', but that's another story (the Deluxe format appeared in 2013) of which I spoke at the time on my blog. If you want to read it, here is the link.



martes, 28 de mayo de 2013

Wings Over America – Un convoy a la velocidad del sonido


Ilustración a cargo de Juan Manuel Escrihuela. Derechos reservados.


Los aficionados a los Beatles, y sobre todo los de Paul McCartney, hoy día 27 de mayo estarán dichosos, ya que se publica oficialmente “Wings Over America (Deluxe Edition)”. Esta reseña va dedicada a ellos –incluidos mis apreciados amigos Frikels– que deben de estar ya disfrutando de la edición al haber realizado la pre-order.


Contenido de "WIngs Over America" (Deluxe Edition)
Auspiciados por el enorme suceso en Estados Unidos de los álbumes, “Band On the Run” (1973), “Venus And Mars” (1975) y “Wings at the Speed of Sound” (que se publicó el 26 de marzo de 1976 en USA), el grupo se embarcó en mayo de 1976 –para precisamente promocionar ese disco– en una mastodóntica gira de 31 conciertos –de casi tres horas cada uno– por territorio norteamericano y canadiense que consiguió más de 4 millones de dólares en taquilla. El primer show debería haber comenzado el 8 de abril en Fort Worth (Texas), pero debido a que la noche del 26 de marzo –la última fecha del tour europeo, que proseguiría en septiembre– Jimmy McCulloch (1953-1979) se fracturó un dedo de su mano izquierda al resbalar en la bañera (¡cómo iría el muchacho!), se tuvo que posponer hasta el 3 de mayo. Con unas semanas libres por delante, Paul y Linda tuvieron tiempo para relajarse y ayudar a Ringo con sus recién iniciadas sesiones de su disco “Ringo’s Rotogravure”.

A los pocos días de emprenderse la gira, Paul estaba super feliz por el éxito de la misma: “Aquí estoy con 33 años y me siento como si tuviera 13”. En efecto, después de una desastrosa gira de George Harrison en 1974 –debido en parte a sus problemas con sus cuerdas vocales– por aquellas mismas tierras, un John Lennon anclado entre dos amores, y un Ringo Starr de quien no se esperaban demasiadas sorpresas, McCartney devolvió a la juventud seguidora de los Fab Four, lo que tanto tiempo habían estado esperando: escuchar canciones de los Beatles en directo. Y así fue, ya que los Wings interpretaron cinco temas de aquel famoso legado a mitad de cada show, finalizando con “Yesterday” que interpretaba Paul en solitario con su guitarra acústica. Una balada inolvidable que fue recibida noche tras noche con una estruendosa ovación.

El resultado de aquel memorable tour que devolvió el espíritu Beatle a miles de norteamericanos, tuvo su documento sonoro para la posteridad: el triple álbum “Wings Over America”, y también con un filme denominado “Rockshow” (que recogía actuaciones de la gira mundial de ese año) que se estrenó en noviembre en Nueva York, y en abril de 1981 en Londres. Pues bien, “Wings Over America” que es el que hoy (dentro de la campaña del catalógo del McCartney en plan edición de lujo y que con cada nueva entrega, resulta ser mucho más grande) aparece oficialmente en una gran caja que incluye el álbum original triple (ahora en dos discos compactos), un tercero con el audio de ocho temas registrados (no se especifica el día, ya que los Wings actuaron el 13 y 14 de junio de 1976) en el Cow Palace de Daly City, California, situada muy cerca de la vecina San Francisco, y un DVD con el especial televisivo “Wings Over the World” y una galería de fotos titulada “Photographer’s Pass”. En suma: todo un lujo sonoro y visual que se complementa con cuatro lujosos libros de memorabilia que a buen seguro harán las delicias de todos sus incondicionales. 


Juan Manuel Escrihuela, 24 mayo  2013

sábado, 15 de diciembre de 2007

Paul McCartney, el día a día de un fabricante de melodías




El origen del libro que tienes en las manos se remonta a muchos años atrás, cuando a finales de agosto de 1980, al término de unas vacaciones que disfrutamos mi esposa Ana y yo en Lon­dres, me hice el firme propósito de escribir acerca de mi ex beatle preferi­do: Paul McCartney.
Naturalmente, y como buenos amantes de la música, ni que decir tiene que aquella visita a la ciudad del Támesis fue de lo más gratificante. En aquel paraíso sonoro, y con el seductor recuerdo que conservaba del álbum de los Wings, London Town -que se convirtió durante buena parte de 1978 en mi disco de cabecera, mientras prestaba el servicio militar-, rebusqué en varios centros especializados hasta que encontré el libro de partituras para guitarra del disco homónimo; incluso adquirí algún que otro vinilo de McCartney y de los Beatles que faltaba en mi colección.
También me sentí fascinado por la gran dimensión histórico-musical de una urbe como Londres. Dadas las circunstancias del éxito obtenido por los Beatles a lo largo y ancho de este mundo, no es de extrañar entonces que exista un rincón de esta ciudad -a semejanza de Liverpool que cuenta con la ilustre condición de tener entre sus hijos predilectos, a cuatro perso­nalidades que revolucionaron el mundo de la músicapop- que no haya sido husmeado por la legión de enfervorizados fans que se enorgullecen de ha­ber tocado y deambulado por el suelo que un día pisaron, Paul, John, George y Ringo.
Sin embargo, la escena musical británica, y en concreto, la de Londres, había cambiado ostensiblemente: elpunk todavía persistía -al menos en lo que se refiere a la estética de cientos de jóvenes- en muchos de sus barrios; y canciones de grupos como Pretenders, Pólice y Blondie, líderes de la imperante -por aquellos días- new wave, sonaban por doquier. Pero, me alegró comprobar in situ que la balada "Waterfalls", uno de los mejores temas del por entonces recién editado -apareció en mayo de ese año- nuevo álbum de Paul, McCartney II, también se oía en muchos de los estableci­mientos especializados de aquella ciudad.
Cuando volvimos a Barcelona, y tal como citaba al principio de esta introducción, empecé a poner orden en mi inmenso archivo de artículos y recortes de McCartney, a la vez que meditaba la posibilidad de escribir un libro sobre su fructífera trayectoria. El destino inexorable cambiaría mis planes.
En diciembre de ese año, una inesperada y fatídica noticia me sacudió de manera similar a como lo hizo en millones de personas: John Lennon había sido asesinado por un desequilibrado.
Mientras que fallecía uno de los artistas que más luchó por la paz y el desarme mundial, la Beatlemanía resurgía aferrándose a coetáneos y nue­vas generaciones. Así que mi proyecto original de escribir sobre McCartney, se convirtió en un libro homenaje a los Beatles, que por primera vez en España, compilaba también las trayectorias en solitario de Paul, John, George y Ringo.A finales de la década de los 80, y buena parte de los 90, otras tendencias musicales me apartaron del propósito de escribir el libro sobre Paul; si bien, seguí muy de cerca cada uno de los pasos que iba efectuando este fabricante de melodías. De tal forma que, en 1997, su estupendo álbum, Flaming Pie, me devolvió la inspiración para retomar de nuevo la idea de escribir sobre el Macea. De cualquier manera, lo que sí que desestimé es que mi libro se convirtiera en la típica biografía al uso -lo que me habría ocupado más de mil páginas, ante la prolífica actividad de este gran músico, al que un día se le llegó a denominar el Mozart del siglo xx- complementada después con un sinfín de apéndices: discografía completa, videografía, colaboraciones, y un largo etcétera. Por lo tanto, me propuse que todo, absolutamente todo, lo incluiría en un diario cronológico que (exceptuando el primer capítulo que nos sitúa a Paul desde su fecha de nacimiento, hasta los albores de su éxito en compañía de John, George y Ringo) también comprendería las referencias de sus discos, rarezas, y participaciones con otros artistas; sin olvidar su etapa crucial con los Beatles, porque de esta forma, la exposición de fechas en su vida, nos sitúa mucho mejor al artista en una cronología completa y organizada en su propia progresión. En tales circunstancias, también me gustaría aclarar que no pretendo tan sólo demostrar su talento -incuestionable-, sino simplemente exponer los hechos tal y como se han producido en la prolífica profesión de este gran fabricante de melodías; y ante todo, he asumido la tarea intentando ser crítico, pues no todo lo que ha compuesto McCartney ha revolucionado a sus millones de incondicio­nales: como músico, tiene muchas cosas interesantes y otras no tanto


Por primera vez, me propuse también analizar sus textos -aparte de ser juez en sus trabajos- intentando reflejar qué es lo que éste músico universal quiere decir en sus canciones. Amigo lector: si lo he conseguido, ésta era una de las premisas más importantes con las que encaré este nuevo trabajo.
Por otro lado, cabe recordar -a pesar de que es de dominio público- que aunque Paul y John firmaron sus canciones en comandita, he reseñado con un asterisco cada uno de los temas compuestos en su totalidad por Paul, para que las nuevas generaciones que van descubriendo el sugestivo mun­do de los Beatles, conozca el material que se debe exclusivamente a la magia compositora de este músico universal.
Por último, me gustaría añadir que hay dos cualidades de Paul que siem­pre me han fascinado y que creo son muy importantes para todos los segui­dores del cuarteto de Liverpool, a saber: su indiscutible versatilidad, y esa gran capacidad para mantener viva -día a día- la leyenda de uno de los me­jores grupos de la historia de la música rock: los Beatles.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Beatles, ayer, hoy y siempre (Fecha de publicación: Julio de 1983)























Queda muy lejano aquel 5 de Octubre de 1962, fecha en la cual los Beatles, entraban por primera vez en un estudio de grabación, hoy, tras veinte años, el mundo sigue escuchando sus discos, los cuales se revalorizan día a día.
Y todavía se sigue escribiendo acerca de ellos, porque tan sólo los Beatles han conseguido ser el mayor fenómeno social de todos los tiempos.
Existe una gran variedad de libros contando la vida de nuestros queridos Beatles, todos ellos muy interesantes. El pretender escribir uno más, es una ardua tarea, por el simple hecho de... ¿Qué se puede decir de ellos, que no se haya escrito ya?.
A cada momento van apareciendo nuevos secretos y anécdotas que han logrado hacer posible la historia de John, George, Paul y Ringo... tanto juntos, como por separado.
Miles y miles de «fans» y de estudiosos del grupo se han dedicado a indagar, intentando encontrar algo nuevo.
En el transcurso de este libro que tienes en tus manos, hallarás datos que ya sabías, pero a la vez conocerás otros, siendo este uno de los motivos principales de mi obra, unido al de ofrecer un homenaje a uno de los cuatro tristemente desaparecido: John Lennon, asesinado por un demente en diciembre de 1980. En realidad cuando Lennon hacía diez años que los Beatles habían acabado como grupo y en ese mismo año en que el triste destino nos deparó.
Lennon volvió a grabar junto a Yoko, dándose el caso, bastante curioso, de que grabaran un tema denominado "Starting over» (Como si volviésemos a empezar).
La biografía de los Beatles no se puede intentar cambiarla. Últimamente y en conmemoración del 20° Aniversario de la canción «Love me do», están apareciendo una serie de libros y revistas, dedicadas a revivir su historia.
Estamos de acuerdo que hoy día, la música ha cambiado enormemente, pero los Beatles serán imperecederos.
La verdad de los Beatles sólo tiene un camino: el contarla tal como sucedió.
Mi propósito, con este libro, es el de contar su biografía rápida, sin dejar las anécdotas más importantes y dar un repaso a la obra que nos dejaron, sus grabaciones, temas inéditos, sus películas, sus actuaciones, etc. etc.
Pero no te entretengo ni un segundo más, da la vuelta a la página y viaja a través de la década dorada de los Beatles.

50 éxitos de Beatles para guitarra fácil



Todo lo que se pueda decir de los Beatles, se ha tratado en innumerables libros, miles de articulistas han escrito todo lo que se podía saber de ellos. Todos conocen su obra, sus ajetreos musicales y personales, y al volver a hablar de ellos, uno, no deja de sentirse nostálgico, ¿Quién no ha tarareado alguna vez Yesterday...?
«Love me do», «Can't buy my love», «A hard day's night», «Hey Jude», etc. Son canciones que han dado la vuelta al mundo y la seguirán dando, mientras exista el monopolio en torno a los Beatles.
Unos muchachos que provenían de ambientes obreros y que, de la noche a la mañana, se hicieron los amos de la música pop. Su vida llena de giras, grabaciones, películas, líos, drogas, «meditaciones», y, como no, dinero, y en cantidades masivas. Pero lo que no sabrán muchos de sus incondicionales, es que dentro del mundo insólito del coleccionismo en torno a ellos, hay anécdotas curiosas: Son muchas las fans que dedican su vida a buscar la versión de «All my loving» que empieza con unos redobles de batería y unos discos japoneses en los que hay unas versiones estereofónicas de «Penny Lañe» y «Hey Jude», que son una maravilla. Y también corre por el mercado pirata un long play titulado «The Beatles live in Italy», y la versión original de «Yesterday & Today» (En la portada, los cuatro sonríen después de haber despedazado unas muñecas. La Capítol reemplazó la foto a toda prisa), y por último, para no hacer más larga esta lista de rarezas Beatlerianas, el single cantado en alemán.
Sus comienzos fueron una lucha titánica por conseguir los primeros puestos en las listas, les seguían de cerca los Rolling Stones. Unos se burlaban de los otros, los Beatles lanzaron su «Let it be» (Déjalo así) y los Rolling a la semana, un desafiante «Let it bleed» (Déjalo sangrar).
En Diciembre de 1970, Paul pide judicialmente la disolución de los Beatles. Ringo se dedicó a sus filmaciones y discos dentro de una línea muy «Camp», John a crear, junto a su mujer Yoko Ono, bandas y música protesta. George a meditar con el Maharishi y su «Haré Krishna». Y Paul, por último, a darnos baladas agradables al oído y que le han dado millones y millones. Hoy día, los cuatro por separado, se han prodigado en producciones discográ-ficas, y el monopolio antes citado va explotando el fenómeno Beatles. Juntos o separados no dejan de ser «nuestros Beatles».
En las manos tenéis la cadencia de sus mejores canciones. No esperes más y toma tu guitarra. Todos esperan escucharte.